El mito del automóvil y la libertad


Esta mañana compartí esa fotografía de CicloAxión.Me hizo recordar un corto pero revelador artículo en un periódico de Lyon. Explica cómo percibe la sociedad francesa al automóvil como medio de transporte. Aquí les dejo la traducción pues considero que toca un tema que cada vez estará más de actualidad.

El coche ya no nos hace soñar. Publicado en Lyonplus, el jueves 10 de junio de 2010.

“El coche ha perdido su prestigio. Cerca de la mitad de los franceses (47%) ya lo consideran como un simple objeto práctico y no como un medio de evasión, según un estudio Ifop publicado ayer en la página de Internet AramisAuto.com. Un sentimiento que es aún más fuerte en las personas mayores de 65 años (52%) y los ejecutivos (53%). Sólo el 29% de los franceses piensan que es un objeto que aún nos hace soñar. Y sólo el 28% estima que puede ser un accesorio de seducción. Finalmente, el 71% de los encuestados afirma que el coche pasa a ser un objeto trivial. “Esta evolución a largo plazo corresponde al desgaste de un mito, el del coche como sinónimo de libertad”, comenta Frédéric Micheau, del Ifop. (hasta aquí la parte que me interesa, podéis ahorraros el resto si queréis). Pese a ello, los franceses atribuyen nuevos valores al automóvil, en primer lugar, la defensa del producto nacional. Así, un 49% se dicen atraídos por la compra de un vehículo de marca francesa y el 41% lo hacen por patriotismo económico. Esta es la primera razón que se argumenta, lejos de la seguridad del modelo (20%) y de la fidelidad a la marca (15%). Para Frédéric Micheau, el arraigo a la producción francesa, que ya es fuerte, se ha acentuado claramente con la situación económica actual.”

Yo ya llevaba un tiempo constatando la disminución del interés por el coche como medio de transporte (en el entorno urbano). Desde hace dos o tres años, y supongo que en gran parte por elaumento disparatado del precio de la gasolina y por la situación de crisis, cada vez se ven más bicicletas y patinetes, cuyas ventas aumentan aquí de forma exponencial. Y, más interesante aún, observo un público cada vez más variado que usa la bici, desde adolescentes hasta ejecutivos o señoras de cierta edad, y no sólo para desplazarse, sino también para ir de compras o llevar al niño al colegio.

Intuyo, reconozco que con gran alborozo, que los días del automóvil como objeto de consumo habitual están contados. No es que esté en contra de él, ni mucho menos, sino de su pésima utilización y de la gran impostura de la libertad como argumento de venta. El coche no sólo no es práctico en un medio urbano, sino que esclaviza y embrutece a las personas. Y lo digo por experiencia personal. Desde que me deshice de mi viejo coche, hace ya cerca de un año, sólo lo he necesitado realmente en dos ocasiones, en las que simplemente alquilé uno. Jamás lo he echado de menos. Y soy mucho más libre ahora que antes, cuando no dependo de atascos, plazas de aparcamiento, mecánicos, gasolineras, etc., y, por supuesto, he ganado en salud no sólo física sino también psíquica, por no hablar del pastón que me he ahorrado. Desplazarse por la ciudad en bici puede ser realmente terapéutico (y no peligroso como muchos piensan). Y por supuesto es más rápido que en coche a poco tráfico que haya.

Con esto no digo que el coche no sea útil en determinados casos, sino que estos se limitan bastante: distancias medias o largas, viajes, personas mayores, desplazamientos diarios en los que no existe otra alternativa o uso profesional. Utilizarlo para otra cosa que no sea una estricta necesidad es pura estupidez. Y lo digo sin ánimo de ofender, pues yo también he sido bastante estúpido durante casi toda mi vida. La sensación de necesidad, dependencia o libertad vinculada al automóvil es absolutamente falsa y proviene de una pésima interpretación de estos conceptos causada por la contaminación publicitaria y la subversión de valores que tiene lugar en la sociedad de consumo actual.

Creo que afortunadamente vamos a un mundo en el que el coche será un medio de transporte minoritario, y en el que el sector de alquiler y uso compartido bajo distintas y nuevas fórmulas superará con creces al de la venta. Por otro lado, también creo que veremos un crecimiento exponencial de medios alternativos de transporte, como diferentes vehículos a propulsión humana, en el que nuestra querida bicicleta será la principal protagonista, y diversos medios de transporte público. Sin duda asistimos al ocaso del automóvil como objeto de habitual de consumo. De lo contrario no tendría lugar un aumento constante en la cantidad y en la extravagancia de los mensajes publicitarios del sector (tomaos la molestia de contar los anuncios de coches en una pausa publicitaria en horario de máxima audiencia y en cuantos de estos anuncios se vende el coche como lo que realmente es, un medio de transporte). Así que seamos realmente modernos y pongamos una bici en nuestras vidas. Esto sí es desarrollo y libertad bienentendidos. Además, seguro que seremos más felices.