Mecánica básica: Ajustar los cambios


Los desajustes en los cambios son quizás el primer problema mecánico al que se va a enfrentar el neófito del cicloturismo (y en general cualquier ciclista): que si la bici cambia mal, que si hace un ruidito cuando voy en 3era, que si no puedo meter el último piñón… son situaciones que involucran a los desviadores, aparentemente las piezas más complicadas de la bici, que sin embargo son muy fáciles de solucionar.

Artículo Original de Luis Picazo, autor de nosinmibici.com

Como se puede observar un desviador es tan sólo una pieza que sirve para “desviar” o “descarrilar” lateralmente la cadena y desplazarla de este modo a lo largo del conjunto de platos (desviador delantero) o el Cassete/Piñón (descarrilador) para cambiar de velocidad.

Para ello, el desviador se ve sometido a dos fuerzas opuestas: la que ejerce el cable del cambio al tensarse y la que ejerce un muellle o resorte en el interior del brazo en sentido contrario. Cambiar de marcha significa tirar del cable de cambio (algo que hace la maneta de cambio cuando la accionamos) en oposición a la fuerza ejercida por el resorte, desplazando así el desviador que descarrilará la cadena a otro piñón o plato, o bien, “soltar” cable (con la maneta opuesta de cambio) dejando que sea este resorte el que desplace el desviador provocando también un cambio de piñón o plato. En definitiva, se trata de un sistema mecánico muy básico.

Sin embargo, este sistema tan elemental trabaja de forma muy precisa, con milímetros de precisión, así que cualquier pequeño desajuste provoca los típicos problemas con el cambio. Pequeños golpes, suciedad en el interior de los cables o en el propio desviador, el simple paso del tiempo que provoca distensión del cable o la fatiga del resorte pueden provocar estos desajustes.

Los ajustes que podemos hacer son de dos tipos:

  • Ajustar los límites laterales exterior e interior del desviador, a fin de que no nos saque la cadena por fuera o por dentro de los platos o del piñón.
  • Sincronización, o cómo conseguir que el desviador guíe la cadena al punto exacto donde se encuentra el piñón o el plato al cual queremos cambiar, y no se pase o se quede corto.

Veamos como llevar a cabo los dos tipos de ajustes en cada desviador. Pero antes, hay que señalar que al menos la rueda trasera de la bici debe estar en el aire para realizarlos, ya que así podremos pedalear con una mano e ir cambiando con la otra. Por lo tanto, necesitaremos la ayuda inestimable de algún pringado que levante la parte de atrás de la bici, o bien, ingeniárnosla para colgarla de alguna parte, que es la alternativa gratuita a comprar un caballete de mecánico. 

Descarrilador

1- Ajustar los límites exterior e interior del desviador. El desviador tiene un campo de acción de movimiento lateral bastante amplio, más del que realmente se necesita, por lo que hay que limitarlo para evitar que la cadena se salga. Para ello existen dos topes que se regulan por sendos tornillos, que están marcados con las letras H (tornillo superior) y L (tornillo inferior) (al menos así es en los Shimano). El tornillo superior regula el tope exterior y el inferior el tope interior (hacia el cuadro).

Procedimiento de ajuste: colocamos la cadena en el piñón pequeño y actuando sobre el tornillo superior centramos la roldana superior con el piñón. Si apretamos el tornillo, el desviador se mueve hacia dentro, y si aflojamos hacia afuera. La alineación debe de ser perfecta, sin que la cadena roce el segundo piñón o tenga tendencia a salirse hacia afuera.

En el caso de que hagamos el ajuste porque hayamos sustituido la camisa y el cable del cambio o porque hayamos desmontado el desviador para limpiarlo, la operación anterior se hace sin fijar aún el cable. Después fijaríamos el cabe manteniéndolo tenso con la mano (aquí también puede servir de ayuda esa pequeña herramienta que aconsejé aquí).

A continuación pasamos al piñón más grande y, actuando sobre el tornillo inferior, alineamos de nuevo la roldana superior del desviador con el piñón.

2- Sincronización. Ya tenemos fijados los topes exterior e interior para evitar que se salga la cadena por ambos lados. Ahora queremos que el cambio vaya fino. Pues bien, debemos ajustar actuando sobre el tensor del cable de cambio, que es esa ruedecilla que hay en el extremo de la camisa del cable, donde conecta con el desviador. Posicionados en el segundo piñón (que por cierto suele estar marcado en la numeración de la maneta como el antepenúltimo), aflojamos la ruedecilla (acción de tensar) si la cadena tiene tendencia a “saltar” al piñón pequeño o apretamos (acción de destensar) si la cadena roza el tercer piñón.

Una forma práctica de ajustar es tensar (aflojar la ruedecilla) hasta que la cadena comience a rozar el tercer piñón (ruido característico) y en ese momento destensar un poquito (apretar ruedecilla) hasta eliminar el ruido. Comprobamos que todos los piñones cambian bien, reajustando si es necesario.

Si estamos sincronizando porque hemos demontado el desviador o sustituido el cable, antes de fijar el cable con la tuerca prisionero al desviador, hay que fijarse que el tensor está enroscado a tope, excepto en un par de vueltas que dejaremos de margen. Esto es importante ya que normalmente hay que tensar bastante con la ruedecilla para pasar al segundo piñón una vez fijado el cable, y necesitaremos bastantes vueltas de margen del tornillo tensor para hacerlo.

Se puede tener la suerte de haber fijado el cable con la tensión exacta para que apenas haya que actuar sobre el tensor, que es el que hace digamos el trabajo fino, pero sería muchísima casualidad.

La sincronización será el ajuste que normalmente haremos en ruta. Es la razón por la cual hay un tensor que nos permite hacerlo rápidamente (incluso pedaleando sobre la bici en el caso del desviador delantero o también del trasero si existe un tensor en la maneta de cambio).

Existe un tercer tornillo, situado en la base del desviador, que está en contacto con el cuadro y que normalmente nunca tocaremos. Sólo diré que sirve para regular la distancia de la pletina de roldanas a los piñones en el eje vertical. Viene regulado de fábrica y no tiene por qué desajustarse.

Desviador delantero

Es más sencillo que el trasero. La cadena pasa por una “jaula” situada en el extremo del brazo del desviador, que es la encargada de descarrilarla para cambiar de plato.

1- Ajustarlos límites exterior e interior del desviador. Actuando de nuevo sobre los tornillos H (para ajustar el tope exterior) y L (para ajustar el tope interior, hacia el cuadro), evitaremos que la cadena se salga hacia el exterior o hacia el interior.

2- Sincronización. Existe otro tensor de ruedecilla para el desviador delantero pero normalmente está situado en la maneta de cambio, lo cual es muy práctico porque permite hacer ajustes pedaleando, sobre la marcha.

Actuando sobre los tornillos de los topes y sobre la ruedecilla del tensor debemos conseguir que la pala exterior de la jaula esté de 1 a 2 mm de la cadena cuando estemos en el plato grande / piñón pequeño, que la pala interior esté de 1 a 2 mm cuando estemos en el plato pequeño / piñón grande y que ambas estén equidistantes cuando estemos en el plato pequeño y el piñón más intermedio.

Por último, no olvides que si después de hacer todos estos ajustes continúas teniendo problemas puede ser por uno o varios de estos motivos:

– Desviador sucio o con barro o arenilla en sus articulaciones. Recurrir a la limpieza y lubricación       (¡¡¡ JAMÁS poner aceite sin limpiar antes, no sean cochinos porque se formará una maldita pasta que será peor que la ausencia total de lubricación!!!).

– Camisas y cables de cambio sucios o/y oxidados que impiden un buen deslizamiento: hay que remplazarlos (sin olvidar lubricar el cable con un par gotitas de aceite antes de pasarlo por la camisa).

– Resorte del desviador que ha perdido tensión. Hay que ir pensando en sustituirlo.