Mecánica básica: Ajustar los frenos 2


Frenos V-Brake, por ahora el sistema más universal en bicis urbanas, híbridas y de cicloturismo.

En este post voy a explicar como realizar las operaciones necesarias para tener los frenos en un estado óptimo (me limito al sistema V-Brake, que es el más universal que hay por estos lares). Puede que sólo tengamos que hacer una o todas a la vez, dependiendo del estado de los componentes del freno. Personalmente, suelo aprovechar el cambio de zapatas para cambiar también los cables porque éstos empiezan a deslizar mal.

Artículo Original de Luis Picazo, autor de nosinmibici.com

Ajustes básicos

Puede ser necesario por diferentes motivos: pérdida de eficacia en el frenado por desgaste de las zapatas (cada vez hay que presionar más para frenar), una zapata está más próxima a la llanta que la otra, una o ambas zapatas rozan la llanta o una palanca no recupera bien después de frenar.

Si simplemente hemos perdido algo de frenada por desgaste hemos de tensar el cable de freno (suponiendo que las zapatas no estén totalmente gastadas claro, en cuyo caso habrá que cambiarlas). Nada más sencillo. Habrá que actuar sobre la tuerca reguladora que se encuentra en la maneta de freno y que regula la tensión del cable (se hace a mano). Si enroscamos se destensa y si desenrroscamos se tensa (lo que tendríamos que hacer en este caso). Podemos ver incluso como las zapatas se aproximan a la llanta a medida que desenrroscamos esta tuerca. En unos segundos habremos ajustado la tensión del cable a la potencia de frenada correcta.

En el caso de que haya una asimetría entre las dos zapatas, es decir, que una esté más próxima a la llanta que la otra, o incluso roce, o bien problemas de recuperación de las levas, hay que actuar sobre los tornillitos que se encuentran en la parte baja de estas, así que necesitaremos un pequeño destornillador de estrella. Estos tornillos aumentan o disminuyen la tensión del resorte de recuperación de la leva. Si apretamos, la leva, y por lo tanto la zapata, se separan de la llanta, y si aflojamos, se aproxima. Actuando sobre una leva, o ambas si es necesario, dejaremos las zapatas a la misma distancia de la llanta.

Cambio de zapatas

Dependiendo del tipo de zapata y el uso que hagamos de los frenos estas pueden durar más o menos tiempo. En todo caso, las zapatas son un componente que se cambia con frecuencia. Para esta operación sólo necesitaremos una llave allen.

Lo primero será desencajar la guía del cable para liberar las levas. Después desatornillamos las zapatas viejas y las retiramos.

Las zapatas, con el fin de adaptarse a todo tipo de bicis y llantas, llevan una serie de arandelas redondeadas que permiten un movimiento rotular para adaptarse perfectamente a la llanta. Además, hay dos arandelas que difieren considerablemente en anchura y cuya posición es importante. Una irá en la parte interior y la otra en la exterior para conseguir que las levas queden lo más paralelas posible una vez montadas las zapatas.

Todo está en ordenarlas bien y acomodarlas para que estén más cerca o más lejos de la llanta. Es un proceso simple pero puede tomarnos algo de tiempo, en especial si no contamos con frenos “de marca”.

Procedemos como sigue. Montamos la zapata, empujamos la leva hasta que la zapata toque el aro  y apretamos ligeramente el tornillo de fijación (no a fondo, pues después haremos el ajuste definitivo). Hacemos lo mismo con su pareja y en este momento ya podemos ver si las levas quedan paralelas. Si no es el caso desmontamos las zapatas y recolocamos las arandelas en la posición que convenga.

Una vez verificado que el montaje que hemos hecho de las zapatas permiten un alineamiento paralelo de las levas, ya podemos apretar a fondo el tornillo allen, lo que haremos manteniendo con la mano la leva de forma que la zapata esté fuertemente en contacto con la llanta y no se nos mueva al apretar. Esta vez tenemos que ser finos en su posición cuando hace contacto con la llanta. Debe quedar bien centrada en la banda de frenado y nunca rozar el neumático (osea, la llanta. en caso que roce con la llanta, es posible que pueda romperse por la fricción). Por cierto, tengan cuidado porque las zapatas buenas tienen lado izquierdo y derecho de montaje (indicado con una flechita que simboliza la entrada del giro de la rueda).

La zapata debe quedar a aproximadamente un milímetro de la llanta. Una vez montadas, colocamos la guía del cable para fijar las levas. Quizás ni siquiera podamos encajar la guía porque vemos que el cable está demasiado tenso y las zapatas están ya tocando la llanta. Es lógico porque a medida que se gastaron las zapatas viejas fuimos aflojando el tensor de la maneta de freno para tensar el cable y conservar la frenada. Ahora que ponemos zapatas nuevas debemos reajustar la tensión del cable, destensándolo según lo explicado en la sección anterior. Puede incluso que tengamos que soltar cable aflojando el tornillo prisionero. De todas formas, insisto en que si se cambian las zapatas se debería también cambiar el cable, que es la siguiente sección.

Cambio del cable de freno

Otra operación sumamente sencilla. Se desencaja la guía del cable. Se afloja el tornillo prisionero (llave allen). Sacamos el cable de la guía y del tramo de la camisa del freno tirando de ella. La maneta de freno ya estará floja, la accionamos a fondo y veremos que el cable es fácilmente accesible por este extremo. Tiramos de él hasta sacarlo. En fin, quien no lo haya hecho va a ver que la forma de hacerlo es obvia.

Antes de montar el nuevo cable conviene ponerle una gotita de aceite y extenderlo con los dedos en toda su longitud para evitar su oxidación. Veremos que tiene un plomillo de tope en un extremo, que como ya hemos visto al sacar el cable viejo es el extremo de la maneta. No voy a explicar como meterlo pues es bastante obvio. Dependiendo de que el freno sea delantero o trasero y del modelo de bici, puede que un mismo cable pase por uno, dos o hasta tres tramos de camisa.

Algo muy importante antes de fijar el cable a la leva de freno es enrroscar a fondo (excepto en dos vueltas que se dejan de margen) la tuerca reguladora de tensión que hay en la maneta de freno. Así tendremos toda su rosca para ir desenrroscando (tensando cable) a medida que se vayan desgastando las zapatas. Cuando lleguemos con el cable hasta los frenos, lo pasamos por la guía metálica, montamos esta en su soporte y fijamos el cable con el tornillo prisionero. Para ello el cable debe estar tenso (no hace falta tirar brutalmente de él) mientras aguantamos las levas en posición de frenado, es decir, con las zapatas ligeramente en contacto con la llanta. El objetivo es que estas queden a un milímetro de la llanta. Al soltar las levas posiblemente cedan esta distancia más o menos. De todas formas no apretaremos el tornillo prisionero a fondo por si tenemos que tensar o destensar el cable de nuevo. Si el ajuste final es mínimo lo podemos hacer con la tuerca reguladora de tensión de la maneta. El cable sobrante se corta (lo ideal es rematar los extremos de los cables con remaches que venden al efecto, pues se deshilachan y pueden darnos un pinchazo bastante jodido cuando manipulamos la bici).

NOTA: Si el texto te parece muy engorroso… es muy fácil coger una cámara digital, tomar fotos con detalle de la bicicleta y luego proceder a reemplazar los cables o frenos. En caso te equivoques u olvides algo, ahí tienes las fotos y este texto.

Respecto a la zapatas, lo más práctico es comprar un soporte de zapatas intercambiables en vez de las zapatas tradicionales (es más caro, pero más cómodo). De esta forma, podemos cambiar solamente la zapata propiamente dicha, es decir, el patín de goma, sin desmontarla, ahorrándonos todo el trabajo de desmontaje y montaje antes explicado. Tan sólo hay que desencajar la guía del cable para liberar las levas y, sacando un pequeño clip metálico (a veces tornillito) del soporte de la zapata, podremos sacar el patín viejo y poner el nuevo.

Zapata tradicional y soporte de zapata intercambiable

En caso tus frenos sean de plástico o estén hechos un estropajo y quieras cambiarlos nada más necesitas ir a tu bicicentro de confianza (OJO, de CONFIANZA), comprar los componentes y encargarle el cambio al mecánico o hacerlo tú mismo. Unos frenos Alhonga, Tektro o Shimano de la serie Altus/Acera deberían ser suficientes. Si haces recorridos más largos, más exigentes y con algo de equipaje, unos Deore LX deberían ser lo más recomendable. También podrías usar los Avid Single Digit 7 pero creo que están algo caros aquí en Perú. EL paso hacia frenos de disco es algo complejo pero ya tocaré el tema en su debido momento.

Siento haber soltado tanto rollo para algo tan sencillo, pero el tema de los frenos no es fácil de explicar a pesar de que es el mecanismo más simple de la bicicleta. ¡Espero que haya quedado claro!

Comentarios

  1. Felipe dice:

    Hablando de frenos cabe resaltar que el estandar están siendo los frenos de disco, esto lo compruebas si quieres comprar una bicicleta de gama media a alta, lo recomendable si lo tuyo es el cicloturismo son los v-brake no tan solo porque son más fáciles de arreglar y cargar sus repuestos sino que también donde te encuentres encontraras quien te los pueda arreglar o componentes que necesites cambiar.

    1. Efectivamente, es un tema que he tocado en otros artículos. Lo de la universalidad de los frenos de disco se limita a las MTB y sus variantes más no a, digamos, ciclismo urbano, carrera o cicloturismo.